Hoy nos hemos enterado de la sensible noticia de la muerte de un joven estudiante de la Universidad Católica, por resistirse a entregarle su mochila a un asaltante.
Así como en muchos otros casos que suceden a diario, por conseguir sólo un poco de dinero, los criminales hacen lo que sea, sin imaginarse el daño que hacen a una comunidad entera.
Rubén, el joven asesinado, era hijo único, de familia esforzada, la que había hecho hasta lo imposible para sacar a su hijo adelante y transformarlo en un profesional, como sueñan todos los padres.
Rubén habia cursado dos carreras en la universidad y estaba a punto de titularse, era y seguirá siendo el orgullo de su familia.
Él era una promesa de superación y esfuerzo. Hoy esa promesa se destruyó, el esfuerzo de años se esfumó,y Chile ha perdido a una persona más que contribuiría al desarrollo del país.
¿Por qué? nos preguntamos una y otra vez, ¿por qué ocurren estas cosas, en un país que, supuestamente, está en vías de desarrollo?
Son preguntas que no tienen respuesta, y posiblemente, nunca las tendrán.
Lo que si sabemos es que el culpable está suelto, y seguramente seguirá cometiendo más crímenes como éste, causando pena y dolor a muchas personas.
Una mochila, era toda la justificación para quitarles a su hijo.









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