José Luis Torres Leiva, cineasta: Por un cine más puro

Aunque la mayoría de las copias de su largometraje El cielo, la tierra y la lluvia no duraron más de una semana en el cine, José Luis Torres Leiva no se aflige: su preocupación principal es desarrollar historias simples con personajes corrientes. Una opción avalada por la crítica, que en febrero le entregó el premio FIPRESCI del Festival de Cine de Rotterdam.

 

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Reporteado por Muriel Alarcón

Fotografía Original de María Ignacia Barría y Soledad Hormazábal

Retoque digital: Consuelo Saavedra

 

 

José Luis ha visto sólo una vez El cielo, la tierra y la lluvia. La vio en la función de prensa del Festival de Cine de Rotterdam de 2008, con casi sólo periodistas. Ni siquiera la volvió a ver cuando su familia fue al cine el día del estreno. Es como si se hubiera desprendido de ella y prefiriera ser un desconocido más, pese a la confianza que a cualquiera le hubiera dado recibir el premio de la Federación Internacional de Críticos de Cine (FIPRESCI), uno de los más importantes de Europa.

 

Torres Leiva (31) estudió dirección audiovisual en la UNIACC y desde hace años es considerado por la crítica especializada como uno de los grandes talentos jóvenes del cine nacional. Aunque su amabilidad y sencillez demuestran que no se marea con elogios, y pese a que no le gusta “hablar por hablar”, desde que su primer largometraje se estrenó el 16 de octubre, José Luis ha dado entrevistas casi todos los días.

 

 

Público esquivo

 

Filmada en Corral y Valdivia, en El cielo, la tierra y la lluvia la naturaleza es protagonista: terrenos con hojas amarillas, imponentes árboles y una neblina que no estaba considerada en el guión apuntan a que el espectador entienda la historia mediante la fuerza del paisaje. Ésta se suma a planos largos y silenciosos, diálogos monosilábicos y personajes esquivos, elementos que no se entienden en el ámbito comercial, pese a los elogios de la crítica.

 

La cinta obtuvo fondos en Holanda, Suiza, España, Alemania y Chile. Además, Torres Leiva fue uno de los 18 realizadores seleccionados en El Atelier de Cannes 2006, una oportunidad para que directores contacten a productores y distribuidores. Aparte de Rotterdam, la película obtuvo el premio principal del Festival Internacional de Cine Contemporáneo en Ciudad de México y el del jurado en el Festival de Cine De Jeonju en Corea.

 

Pero el público no ha demostrado el mismo interés: dos de las tres copias distribuidas en Santiago estuvieron sólo una semana en el cine, algo que a José Luis, “consciente de lo que iba a pasar”, no lo desanima: “A mí me interesa el lenguaje que hay detrás de la película, mucho más que transformarla en un negocio. El tema del público no es tan importante.Cada película es un universo propio y debe encontrar su propio espectador. Con eso ya es suficiente para mí.”

 

 

Humanidad y cabeza

 

José Luis se preocupa de establecer una relación con quienes ven su cinta: “Quería que fuera bien abierta, que el espectador encontrara su propia película. Me interesa que uno pueda tener una idea distinta de la que percibe el espectador. Me interesa el diálogo con el espectador. Yo quería despojar de la película todos esos elementos que pueden ser dobles lecturas. Quería hacer algo bien limpio. Desnudar la película puede provocar muchas más lecturas que pensar objetos de doble lectura”.

 

Torres Leiva registra las historias que le gustaría ver. Por eso, aparte de recoger la influencia de directores como Robert Bresson, Pedro Costa y los chilenos Ignacio Agüero, Cristián Sánchez y Raúl Ruiz, crea tramas “simples, en las que no suceden tantas cosas” a partir de elementos cotidianos y personajes “que de repente no tienen cabida como protagonistas en una película”. Son historias en las que apela a “la humanidad y la cabeza” del espectador.

 

Ahora José Luis trabaja en el guión de ficción Verano y en el documental Ver y escuchar, además de colaborar en la obra La vida es sueño, dirigida por Diego Noguera. Sabe que difícilmente sus trabajos superarán los escollos comerciales, pero, decidido a continuar, no se aproblema al pensar que quizás en el futuro tendrá que grabar en video. Tampoco le importa regresar al cortometraje, ni volver a trabajar en oficinas como editor esporádico, como lo hacía antes de su premiado largometraje. Sacrificios que parecen naturales para una persona que no se imagina fuera del cine.

 

 

LOS GUSTITOS DE JOSÉ LUIS

 

Disco | Daydream Nation, de Sonic Youth

Sitio de internet o blog | No usa porque no le gustan

Libro | La vida, instrucciones de uso, de Georges Perec

Película | Un condenado a muerte se escapa, de Robert Bresson

Ciudad | Santiago de Chile

Calle | Avenida Matta

Deporte | Caminar

Tienda | Sonar, una tienda de discos

Marca de ropa | Ropa usada

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